La calle corrientes de noche era un lugar absolutamente bipolar. Por un lado las luces, la gente que va a ver los espectaculos bien vestida y alegre, el trafico insesante, y el obelisco que se ve en todo momento coronando el cuadro porteño. Por otro estaba la marginalidad absoluta, la gente tirada en la calle, los oportunistas, la gente revolviendo la basura, los borrachines de los bares aledaños, la basura tirada en la calle, y los carteles de prostitutas vip empalando cada centimetro cuadrado dispinible. Aun asi a Juan le gustaba.
Entro a la pizzeria y fue directamente a la barra, se ubico en su lugar de siempre y saludo a los muchachos que atienden. El lugar estaba lleno, y cuando estaba lleno era bastante ruidoso. Ruido de platos, vasos, gente charlando, carcajadas y la tele de fondo. Las paredes estaban pintadas con frases como "Moscato, pizza y faina", o "Maestro Pizzero: Luca Bianchi" con letras fileteadas como en los colectivos, y en el aire se podia sentir un olor mezcla de aceite y muzzarela que era imposible que no hiciera salivar. En el medio la gente. Algunos esperaban para entrar a la funcion de las diez y otros salian de la funcion de las ocho y comentaban la obra. Hacia facil 10 años que Juan no iba al teatro, era una salida que le gustaba hacer con Vera, y recordaba haber comido en este Kentucky por primera vez con ella. Seria por eso que le gustaba tanto?, uno de los muchachos que atendia se hizo oir por encima de el bullicio y consulto a Juan: - Lo de siempre Juancito?! - Dale! gracias!- contesto Juan.
Lo de siempre consistia en tres porciones de pizza, una de fugazza con queso y dos de muzzarella, acompañado de una empanada de Jamon y queso y otra de carne fritas "como deben ser la empanadas" segun Juan.
Primero las empanadas, doradas, con esas ampollas reventadas del calor del aceite, el queso y el jamo procesados dentro, Juan la mordio y la masa se inflo como a punto de estallar, luego el queso casi que se escapo de andentro. Estaba caliente pero Juan disfruto de ese sabor unico. La de carne era otra cosa, mucho jugo, y chorreaba por todos lados. Tomo una servilleta de esas que no limpian nada por que el aceite parece resbalarse de sus superficie en lugar de ser absorbido. Luego el plato principal, las tres porciones de pizza, la de cebolla y las dos de muzzarella. El queso derretido, aceitoso, la masa gruesa y crocante por debajo pero esponjosa en el medio.
Era el cielo. Juan degustaba la pizza cuando el maestro empanadero, seguramente en un pequeño descanso de su ardua labor se acerco como siempre a charlar con el.
-Pibe! como va? todo bien? la economia?? que decis compramos dolares no compramo? - todo el mundo que sabia que trabajaba en el ministerio le preguntaba lo mismo.
La gente pensaba que como uno trabajaba ahi se enteraba de todas las novedades financieras antes que nadie, y la realidad era que uno era el ultimo en enterarse. Inclusive un compañero de Juan (un chanta eterno del ministerio) cuando fue el dia del corralito el tuvo que convocar a todos los banqueros, les armo el salon con lapicera y carpetitas membretadas, les pidio masitas y sanguchitos, y ni siquiera sabia para que. Le quedaron los ahorros de toda su vida en el banco.
-Bien todo tranca, compra dolares por las dudas! que se yo...aca como va la cosa??
- Y bien, vos sabes que el negocio de la pizza no va a morir nunca, pero la gente se la ve ofuscada, molesta, como esta todo en el pais, viste?, pero bueno aca le ponemo' el pecho a las balas - sonrio y lanzo una carcajada- y? que me decis todos los jugadores que trajo boquita? le rompemos el culo a todos este año eh!
-Minimamente viejo! con todo lo que gastamos. Faltan pibes que salgan de la cantera- Juan tenia la misma conversacion, dia tras dia. Siempre los mismos temas. El pais, la economia, Boca y ahora venia...-que tiempo loco este! cuando se ira el frio pucha! - listo todos los temas de conversacion tocados, la respuesta de Juan fue la misma de siempre - prefiero el frio al calor, con el frio me abrigo y listo con el calor puedo estar en pelotas que voy a seguir sintiendo calor, aparte...- un estruendo interrumpio a Juan, el maestro empanadero dirigio su mirada a la izquierda del local. Lo que nunca, dos tipos se trensaron en una pelea, los mozos acudieron rapidamente a separarlos pero ya una mesa se habia caido, con vasos de cerveza incluidos , y la pizza de los vecinos de mesa estaba en el suelo. - Ah visto vo'! no si la gente esta muy tensa viejo, este gobierno de mierda...
El espectaculo era digno de un copetin al paso en alguna estacion de tren perdida, pero en este caso era en medio de una pizzeria centrica. Nadie supo decir porque se peleaba esos dos. Juan termino sus porciones de pizza, miro el reloj ya casi eran las once de la noche. Tomo lo que le quedaba de su coca cola y pago. Enfundo su sobretodo mientras miraba a los dos contendientes, uno tenia sangre en la nariz y el otro todavia lo insultaba a la distancia con una ferocidad inusitada. Juan penso "que loco de mierda, todavia tengo tiempo de pasar por la libreria antes que cierren", ese era otro lugar de paso obligado, Juan pasaba por la libreria de enfrente de la estacion de subte para buscar algun que otro clasico. Ultimamente estaba leyendo bastante, y si bien tenia el kindle, ya extrañaba el olor de un libro.
Afuera el frio arreciaba, estaba oscuro y practicamente la calle era iluminada por las marquesinas de los teatros. La gente hacia cola afuera todavia. Juan cruzo corrientes, miro de refilon el localcito de bonafide que todavia estaba abierto y penso en un cafecito, pero primero lo primero. Cruzo parana y camino media cuadra hasta la libreria que permanecia abierta. Las mesas repletas de libros, y Juan buscaba pensando en que queria leer hoy. En animo de que estaba? la ultima vez fue Cementerio de Animales de Stephen King. Le duro dos semanas. El invierno lo impulsaba a leer cosas de terror, de misterio, pero a el siempre le gustaron esas historias. Las cosas fantasticas lo podian tambien. Sin duda eso fue influencia de su madre que leia a destajo muchas veces con el sentado en su regazo. Cortazar, Borges, Bioy Casares, King, Bradbury desfilaban delante de sus ojos. Ahora miraba las tapas de los libros acostados en la mesa. Habia que buscar bien, algun que otro clasico siempre anda perdido. El buscaba hace tiempo "la invencion de Morel", no podia encontrarlo. El dueño del local, leia sentado detras de la caja registradora. Con una bufanda y un pullover, los anteojos caidos sobre la punta de la nariz. Juan siempre muy educado y tratando de no molestar pregunto suavemente - Buenas noches, disculpe...- el señor levanto los ojos despacio y miro a Juan -que tal querido, decime...- Mire estoy buscando "La invencion de Morel"-
El señor parpadeo miro hacia arriba como buscando en su memoria donde estaba - perate porque hace poquito vendi uno, igual me entro una edicion del diario La Nacion que no es muy buena, vos que buscabas alguna edicion en particular?- Juan sintio algo de esperanza, lo habria encontrado al fin? - No no culaquier edicion esta bien, hace bastante lo busco- Mjum- dijo el señor mientras se bajaba del taburete y comenzaba a caminar entre las mesas. Se detuvo en una, miro hizo un gesto negativo con la cabeza y se arrodillo, metio la mano en los estantes del costado de la mesa y saco un libro. - Aca esta, es esta edicion que te digo, no es muy buena, y esta encuadernada con moco, esta 120 mangos- dijo el señor extendiendo el libro hacia Juan.
- No dale me llevo este, esta bien- Hay otra edicion de Emece, esta mas linda, puedo pedirte uno me lo traerian en dos semanas mas o menos, sale 270 pesos- . Juan lo queria ya, no le importaba la edicion ni nada. - No deje en serio gracias, me llevo este.
Juan salio desesperado, el local de bonafide todavia estaba abierto, hoy era viernes asi que mas o menos hasta las dos de la mañana estaban. Vio a los empleados desde afuera detras del mostrador charlando tranquilos, Juan cruzo la calle a paso rapido, el frio le helaba las manos, ya podia sentir el cafecito calentito, y alguna cosa dulce mientras ojeaba el libro.
Entro a la pizzeria y fue directamente a la barra, se ubico en su lugar de siempre y saludo a los muchachos que atienden. El lugar estaba lleno, y cuando estaba lleno era bastante ruidoso. Ruido de platos, vasos, gente charlando, carcajadas y la tele de fondo. Las paredes estaban pintadas con frases como "Moscato, pizza y faina", o "Maestro Pizzero: Luca Bianchi" con letras fileteadas como en los colectivos, y en el aire se podia sentir un olor mezcla de aceite y muzzarela que era imposible que no hiciera salivar. En el medio la gente. Algunos esperaban para entrar a la funcion de las diez y otros salian de la funcion de las ocho y comentaban la obra. Hacia facil 10 años que Juan no iba al teatro, era una salida que le gustaba hacer con Vera, y recordaba haber comido en este Kentucky por primera vez con ella. Seria por eso que le gustaba tanto?, uno de los muchachos que atendia se hizo oir por encima de el bullicio y consulto a Juan: - Lo de siempre Juancito?! - Dale! gracias!- contesto Juan.
Lo de siempre consistia en tres porciones de pizza, una de fugazza con queso y dos de muzzarella, acompañado de una empanada de Jamon y queso y otra de carne fritas "como deben ser la empanadas" segun Juan.
Primero las empanadas, doradas, con esas ampollas reventadas del calor del aceite, el queso y el jamo procesados dentro, Juan la mordio y la masa se inflo como a punto de estallar, luego el queso casi que se escapo de andentro. Estaba caliente pero Juan disfruto de ese sabor unico. La de carne era otra cosa, mucho jugo, y chorreaba por todos lados. Tomo una servilleta de esas que no limpian nada por que el aceite parece resbalarse de sus superficie en lugar de ser absorbido. Luego el plato principal, las tres porciones de pizza, la de cebolla y las dos de muzzarella. El queso derretido, aceitoso, la masa gruesa y crocante por debajo pero esponjosa en el medio.
Era el cielo. Juan degustaba la pizza cuando el maestro empanadero, seguramente en un pequeño descanso de su ardua labor se acerco como siempre a charlar con el.
-Pibe! como va? todo bien? la economia?? que decis compramos dolares no compramo? - todo el mundo que sabia que trabajaba en el ministerio le preguntaba lo mismo.
La gente pensaba que como uno trabajaba ahi se enteraba de todas las novedades financieras antes que nadie, y la realidad era que uno era el ultimo en enterarse. Inclusive un compañero de Juan (un chanta eterno del ministerio) cuando fue el dia del corralito el tuvo que convocar a todos los banqueros, les armo el salon con lapicera y carpetitas membretadas, les pidio masitas y sanguchitos, y ni siquiera sabia para que. Le quedaron los ahorros de toda su vida en el banco.
-Bien todo tranca, compra dolares por las dudas! que se yo...aca como va la cosa??
- Y bien, vos sabes que el negocio de la pizza no va a morir nunca, pero la gente se la ve ofuscada, molesta, como esta todo en el pais, viste?, pero bueno aca le ponemo' el pecho a las balas - sonrio y lanzo una carcajada- y? que me decis todos los jugadores que trajo boquita? le rompemos el culo a todos este año eh!
-Minimamente viejo! con todo lo que gastamos. Faltan pibes que salgan de la cantera- Juan tenia la misma conversacion, dia tras dia. Siempre los mismos temas. El pais, la economia, Boca y ahora venia...-que tiempo loco este! cuando se ira el frio pucha! - listo todos los temas de conversacion tocados, la respuesta de Juan fue la misma de siempre - prefiero el frio al calor, con el frio me abrigo y listo con el calor puedo estar en pelotas que voy a seguir sintiendo calor, aparte...- un estruendo interrumpio a Juan, el maestro empanadero dirigio su mirada a la izquierda del local. Lo que nunca, dos tipos se trensaron en una pelea, los mozos acudieron rapidamente a separarlos pero ya una mesa se habia caido, con vasos de cerveza incluidos , y la pizza de los vecinos de mesa estaba en el suelo. - Ah visto vo'! no si la gente esta muy tensa viejo, este gobierno de mierda...
El espectaculo era digno de un copetin al paso en alguna estacion de tren perdida, pero en este caso era en medio de una pizzeria centrica. Nadie supo decir porque se peleaba esos dos. Juan termino sus porciones de pizza, miro el reloj ya casi eran las once de la noche. Tomo lo que le quedaba de su coca cola y pago. Enfundo su sobretodo mientras miraba a los dos contendientes, uno tenia sangre en la nariz y el otro todavia lo insultaba a la distancia con una ferocidad inusitada. Juan penso "que loco de mierda, todavia tengo tiempo de pasar por la libreria antes que cierren", ese era otro lugar de paso obligado, Juan pasaba por la libreria de enfrente de la estacion de subte para buscar algun que otro clasico. Ultimamente estaba leyendo bastante, y si bien tenia el kindle, ya extrañaba el olor de un libro.
Afuera el frio arreciaba, estaba oscuro y practicamente la calle era iluminada por las marquesinas de los teatros. La gente hacia cola afuera todavia. Juan cruzo corrientes, miro de refilon el localcito de bonafide que todavia estaba abierto y penso en un cafecito, pero primero lo primero. Cruzo parana y camino media cuadra hasta la libreria que permanecia abierta. Las mesas repletas de libros, y Juan buscaba pensando en que queria leer hoy. En animo de que estaba? la ultima vez fue Cementerio de Animales de Stephen King. Le duro dos semanas. El invierno lo impulsaba a leer cosas de terror, de misterio, pero a el siempre le gustaron esas historias. Las cosas fantasticas lo podian tambien. Sin duda eso fue influencia de su madre que leia a destajo muchas veces con el sentado en su regazo. Cortazar, Borges, Bioy Casares, King, Bradbury desfilaban delante de sus ojos. Ahora miraba las tapas de los libros acostados en la mesa. Habia que buscar bien, algun que otro clasico siempre anda perdido. El buscaba hace tiempo "la invencion de Morel", no podia encontrarlo. El dueño del local, leia sentado detras de la caja registradora. Con una bufanda y un pullover, los anteojos caidos sobre la punta de la nariz. Juan siempre muy educado y tratando de no molestar pregunto suavemente - Buenas noches, disculpe...- el señor levanto los ojos despacio y miro a Juan -que tal querido, decime...- Mire estoy buscando "La invencion de Morel"-
El señor parpadeo miro hacia arriba como buscando en su memoria donde estaba - perate porque hace poquito vendi uno, igual me entro una edicion del diario La Nacion que no es muy buena, vos que buscabas alguna edicion en particular?- Juan sintio algo de esperanza, lo habria encontrado al fin? - No no culaquier edicion esta bien, hace bastante lo busco- Mjum- dijo el señor mientras se bajaba del taburete y comenzaba a caminar entre las mesas. Se detuvo en una, miro hizo un gesto negativo con la cabeza y se arrodillo, metio la mano en los estantes del costado de la mesa y saco un libro. - Aca esta, es esta edicion que te digo, no es muy buena, y esta encuadernada con moco, esta 120 mangos- dijo el señor extendiendo el libro hacia Juan.
- No dale me llevo este, esta bien- Hay otra edicion de Emece, esta mas linda, puedo pedirte uno me lo traerian en dos semanas mas o menos, sale 270 pesos- . Juan lo queria ya, no le importaba la edicion ni nada. - No deje en serio gracias, me llevo este.
Juan salio desesperado, el local de bonafide todavia estaba abierto, hoy era viernes asi que mas o menos hasta las dos de la mañana estaban. Vio a los empleados desde afuera detras del mostrador charlando tranquilos, Juan cruzo la calle a paso rapido, el frio le helaba las manos, ya podia sentir el cafecito calentito, y alguna cosa dulce mientras ojeaba el libro.
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